Si hay una faena de la casa que no me gusta, esa es la plancha. Creo que no me ha gustado nunca y antes la iba dejando por desgana y claro, al final terminaba por acumularse. Mira que he intentado de todo, ponerme a planchar con una película, hacerlo rápido para tardar los mínimo posible, planchar a diario, pero en fin, que cualquier excusa era buena para no planchar y al final, se me hacían unos montones impresionantes. Y ya ni te cuento, si llego de pasar unos días de vacaciones fuera de casa, la vuelta se me hacía súper cuesta arriba por causa de la plancha.
Así, que desde hace algún tiempo y gracias a los trucos que te cuento en este post, plancho lo justo y necesario, es decir, prácticamente nada de nada.
Así, que desde hace algún tiempo y gracias a los trucos que te cuento en este post, plancho lo justo y necesario, es decir, prácticamente nada de nada.




